jueves, 13 de junio de 2013

Eso no es vivir, eso es dejar transcurrir el tiempo... ¡un tiempo que nunca vuelve!


¿Hasta cuándo soportaremos este desconcierto que nos acosa y no nos deja pensar con claridad? 
Ya no somos capaces de tomar decisiones y seguimos esperando.... ¡no se a que!
Veo a diario los contrastes entre la adaptación que todos hemos hecho a la época que nos toca vivir y nuestras rutinas ,con la crispación de unos pocos/muchos que sufren de forma directa y dura  sus efectos. Nos hemos vuelto conformistas, y creo que hasta con algo de síndrome de Estocolmo. Aplaudimos con fervor cuando alguien nos dice las cosas como son  y cual es la solución, para a continuación volver a nuestra postura favorita: esperar a que lo hagan otros.
No es que tengamos que estar en pie de guerra todos los días, pero la realidad es que no podemos dejar nuestro futuro en manos de otros que ni conocemos( o yo por lo menos, no creo que conocer a alguien sea hacerte una foto con el o ella y ya está).
Un ejemplo muy claro lo tenemos en nuestras conversaciones con amigos y conocidos,en ese momento en el que llegamos a la parte de profundizar y se empieza a hablar del tiempo. Es como si nuestras mentes se negaran a  expresar los sentimientos más profundos con tal de no sufrir. Y eso, nos guste o no, es necesario. Tocar fondo es necesario para salir de nuevo a la vida con espíritu renovado y con ganas de lucha y disfrute.
Son nuestras vidas y somos nosotros los que debemos decidir por ellas. No merece la pena pasarlas esperando a las decisiones de los demás; eso no es vivir, eso es dejar transcurrir el tiempo... ¡un tiempo que nunca vuelve!
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